sábado, 25 de octubre de 2014

JURO POR MI HONOR


Los políticos juran o prometen sus cargos públicos sobre un honor que con el tiempo se demuestra que no tienen, o, tal vez sea que muchos, si  lo tienen, lo pierden cuando juran el cargo. Hasta es dudoso que crean en el infierno aquellos que ponen a Dios como testigo ante una Biblia o un crucifijo. Esto nos induce a pensar que las promesas que hacen, para ellos solo tienen  el valor de una  ceremonia de puro trámite. Parece que ya van convencidos que sus palabras no le comprometen a nada. Esto se desprende de la cantidad de gente con responsabilidades de gobiernos, de excelentísimos y honorables personajes, que con gran facilidad y sin sonrojase faltan a las palabras dichas en el ceremonial de las promesas.

 Entonces, repito, ¿para  qué vale esa formula de juramento que habla de honor y de conciencia? Si, en resumidas cuentas, eso no es impedimento para dejar de ser honrados en la primera ocasión que se presente.  ¡Y son tantos los que faltan a su palabra!

Admitamos que los seres humanos somos muy vulnerables a las tentaciones. Y no importa el status social, ni la cara, ni tampoco las promesas, ni siquiera el temor a las leyes y la pérdida de prestigio, para convertirnos en presuntos delincuentes o seguros condenados. Pero, eso sí, solicitando ser candidato a un indulto de los amigos.

Entonces, ¿qué garantiza esos juramentos o promesas? ¿Qué valor tiene la palabra de un político de nuestros días?


jueves, 9 de octubre de 2014

VA DE TARJETAS OPACAS


Ni siquiera se esconden, se cometen fraudes con descaro y a las vista de todo el mundo. Cualquiera diría que es una corrupción tolerada por los organismos que deberían de  vigilar que no se produzca.  Es lo que se desprende de las declaraciones de un conocido político en referencia al uso de las tarjetas opacas de los directivos y consejeros de la Caja o entidad bancaria del engaño de las preferentes. Cerca de un centenar de respetables personajes gastaban dinero caprichosamente y sin más control que el de sus conciencias, y como, o no tienen conciencia o la ignoran, pues no hay nada pudiera detenerles en la utilización de esas tarjetas especialmente diseñadas para ellos. Y este presunto fraude millonario ha sido cometido a lo largo de algún tiempo, por muchas personas y sin que falten políticos de distintos colores. 

Pues sí, esta es una casta muy especial que se gastaba con mucha alegría y generosidad el dinero que les robaban a los pobres…Y además dejando agujeros que el Gobierno ha tapado con dinero de todos los españoles.

Un caso de corrupción disimula otro, y cada día sale uno nuevo. Se dan de todos los tipos y cometidos por personajes que siempre nos parecieron honrados. Pero parece que la honradez, hoy, es la excepción y no la regla, y quien sigue siendo honrado es porque no se le ha presentado ocasión para dejar de serlo. Y cerca del poder y del dinero, hay tantas oportunidades y tantas tentaciones.


Y no podemos menos que preguntarnos: ¿queda alguna parcela de poder en este país que no esté podrida? Se habla de la regeneración de la política y la vida pública, ¿qué harán con tantos sinvergüenzas y degenerados? ¿Qué esperan, qué se cambien a sí mismos? Es más fácil que hagan copias para que no se pierda la especie. En el fondo, da la impresión que se sienten orgullos de sus hazañas.